Historias de mi pueblo con aroma a chinchiví
Hace siete años, sentados en torno a una endeble mesa plegable, un grupo de amantes de las letras adoptaron la decisión de fundar el Círculo de Escritores de Alajuelita (CEA), una suerte de taller literario permanente para fomentar la escritura en el populoso cantón 10 de San José.
Por Otto Vargas Masís
Con más entusiasmo que técnica, aquellos se lanzaron a la aventura de convertir sus textos en un vals de metáforas, símiles y narraciones que dieran vida a historias fantásticas. Eso los condujo a crear “Historias de mi pueblo con aroma a chinchiví”, un libro que entremezcla la crónica con la mejor tradición del cuento para dar cuenta del quehacer en esas tierras.
“El Círculo nació a partir de una inquietud personal. De niña me encantaba escribir. Cuando salíamos de paseo con mis padres, al regresar a casa solía escribir sobre todo lo que había visto. En enero de 2019 encontré la envejecida caja en la que guardaba esos versos secretos y me pregunté cuántas personas, así como yo, tenían sus relatos escondidos en una caja”, rememoró Iris Figeac, fundadora y lideresa del colectivo.
La decisión fue unánime: el Círculo rescataría historias de Alajuelita para heredarlas a sus moradores y a todo aquel que quisiera conocer más sobre el cantón. El resultado fue un libro agradable y de fácil lectura en el que se combinan la fantasía, los relatos costumbristas y el retrato de personajes entrañables que dejaron huella.
Del libro, lanzado en 2025 en su segunda edición, la poetisa y narradora costarricense Mía Gallegos escribió: “Unidos por el amor al terruño, por sus tradiciones, sus personajes y el paisaje, estos escritores publican, en esta ocasión, una colección de crónicas que nos muestran la identidad de Alajuelita, uno de los cantones más poblados de nuestro país.
“Y es que, tras la lectura de estas crónicas de los escritores de Alajuelita, queda el grato sabor por el terruño, por la vida noble apegada a la tierra donde se siente la presencia de seres humanos que aman a sus abuelos, a los ancianos, a las tradiciones, al paisaje”.
Destacan, entre otros, los relatos costumbristas del periodista e hijo predilecto del cantón, Víctor Monge (nota aparte merece la belleza de su relato “En la hacienda la Verbena”); el divertido cuento “Los 20 pesos”, de Iris Figeac; la conmovedora narración “Los bueyes de Juan Chavarría”, de Mario Guevara, y el viaje astral de la fallecida Yamileth Calderón con “La casona de adobe donde juega el viento”.
Son de mencionar las historias intensas, como el secreto que duerme en La Cruz de Alajuelita o los micro relatos de Mario Guevara padre.

Miembros del Círculo de Escritores de Alajuelita, en una de sus periódicas reuniones.
La edición fue cuidada con esmero para ofrecer un producto literario de altura y buen gusto. “Cuna de poetas, pintores, soñadores y músicos, siete hijos de Alajuelita presentan ‘Historias de mi pueblo con aroma a chinchiví’, un compilado de relatos que discurren entre tupidos cafetales, remansos del río Tiribí y el siempre imponente cerro San Miguel, a quien todos llaman, cariñosamente, La Cruz de Alajuelita.
“Son narraciones que hablan de esforzados campesinos de manos callosas, de personajes memorables atrapados en el tiempo, de graciosas brujitas coquetas, de matices de una gentil tierra plagada de mitos y tradiciones”, explica la contraportada.
El libro ha tenido oportunidad de estar presente en diversas actividades, entre estas la Feria Internacional del Libro 2025. “Para nosotros representa el rescate de las memorias de Alajuelita y una demostración de que, cuando las personas unen sus talentos, pueden crear proyectos culturales para la comunidad y, por qué no, para el mundo”, aseguró la poetisa Figeac.
Ahora el Círculo de Escritores trabaja en un nuevo proyecto: un libro de cuentos infantiles al que se han unido jóvenes talentos de la comunidad. Sus miembros también trabajan en sus proyectos personales de novela, cuento y poesía.






