UN SILENCIO LLENO DE MURUMULLOS
La turbulenta historia de Nicaragua, que pasa de una dictadura a otra, sigue siendo una veta que parece inagotable para un país que, a la vez, ha sido cuna de insignes poetas y narradores reconocidos internacionalmente.
Por Juan Ramón Rojas (*)
Un fenómeno que se remonta a Rubén Darío, máximo exponente iberoamericano del modernismo a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Siguen surgiendo renombradas autoras y autores con merecido reconocimiento más allá de las fronteras centroamericanas, como es el caso de Gioconda Belli (Managua, 1948), ya con una abundante obra poética y narrativa.
Su más reciente obra, Un silencio lleno de murmullos (Seix Barral, 2024), es una novela en la que confluyen acontecimientos recientes como la pandemia del Covid-19 y la represión de las protestas populares de 2018 por parte de la dictadura de los copresidentes Ortega-Murillo, que dejó cientos de muertos y exiliados, entre estos últimos la misma Belli.
Penélope Prado, la narradora, es una profesora universitaria de 45 años, master en literatura latinoamericana, editora de la editorial Mandrágora, que se cree hija única. Aunque con el avance de la lectura el relato da un vuelco, surgen novedosas revelaciones. Hija de guerrilleros que combatieron con el Frente Sandinista para derrocar la dictadura de Anastasio Somoza, en 1979, tiene conocimientos en conflictos armados, especialmente en guerrillas.
Su padre murió en esa lucha y su madre, Valeria, ha fallecido, igual que su segundo esposo, Alberto, en Madrid. Penélope viaja a la capital española para vender la casa y queda atrapada en España al desatarse la pandemia a comienzos del 2020. Ernesto, su pareja, queda bloqueado en Nicaragua, viendo cómo aumenta la represión contra los sospechosos de antisandinismo, como le sucede a cientos de personas que, para evitar caer en las mazmorras de Ortega-Murillo, buscan como abandonar el país.
(*) Juan Ramón Rojas es escritor y periodista costarricense

Un Silencio lleno de Murmullos, es una novela sobre Penélope, pero que encierra esos dos temas fundamentales: la represión en Nicaragua y la pandemia que obligó a la población del mundo entero a un encierro de meses, mientras veía morir a familiares y seres queridos. Un periodo de angustia por el porvenir de la humanidad. Estos dos acontecimientos atraviesan a obra de principio a fin.
El otro es, inevitablemente, el mundo de la guerrilla que vivió Valeria, su embarazo en medio del conflicto y el abandono de su pareja, Enrique, un comandante sandinista de segunda o tercera fila, quien desapareció cuando supo que la mujer estaba embarazada. Ella se repuso del abandono y pudo seguir adelante con muchas dificultades, gracias al apoyo de personas que apenas estaba conociendo.
Luego una nueva dictadura, tan feroz como la anterior, en una Nicaragua desgarrada, obligada al silencio, a callar, para evitar el castigo desde el poder omnímodo que ejerce la pareja presidencial. La represión y la muerte o el exilio, como le sucede ahora a personas cercanas a Penélope.
En medio de estos dilemas, una nueva y misteriosa figura surge, entre fantasmas, en la familia de Penélope, mientras ella descubre diarios de su madre escritos en cuadernos abandonados en un armario, como si fueran los papeles del gitano Melquiades en Cien años de soledad: Eugenia. “Eugenia era como la revolución, pensé. Encontrada y perdida. Como Valeria, el reencuentro constante y la pérdida”, reconoce.
En Un silencio lleno de murmullos, Belli abunda también, inevitablemente, en tópicos presentes en otras de sus obras, narrativa o poesía, el feminismo y el erotismo, temas que aborda con pasión de mujer libre.










