La Feria del Libro alcanzó varios récords históricos este 2026
Unas cifras sin precedentes en cuanto a la asistencia de público y un aumento considerable en el volumen de ventas son las principales fortalezas con que varios protagonistas definen la más reciente edición de la Feria Internacional del Libro de Costa Rica, que este año regresó a su recinto histórico en la Antigua Aduana.
Por Oscar Núñez Olivas
Expositores y dirigentes gremiales coinciden en que este regreso al centro ferial de la Antigua Aduana, en barrio La California, fue factor determinante del éxito, aunque también concuerdan en que hay que resolver problemas de infraestructura y logística para mejorar la experiencia hacia el futuro.
El presidente de la Cámara Costarricense del Libro (CCL), Oscar Castillo Rojas, informó que entre 43.500 y 45.000 personas visitaron La Aduana durante los nueve días del evento, una cifra que supera todos los registros anteriores, incluido el de 2018, que había sido el más alto registrado antes de la pandemia del Covid.
“El público histórico de la feria se concentra mayoritariamente en el sector este de San José y el retorno a La Aduana causó entusiasmo”, estimó Castillo, quien afirma que llama la atención el que la gente joven, menor a 30 años, haya sido la gran protagonista del evento.
Alexander Cuadra, quien lleva tres años produciendo la FILCR, coincide con Castillo en que el circulante de visitas y los resultados para los expositores en ventas, fueron mucho mejores este año.
“En cuanto a planta física, el Centro de Convenciones es mejor porque fue diseñado para eventos de este tipo, pero no cabe duda de que la Aduana es mejor lugar para la Feria del Libro porque se encuentra en medio de los tres cantones más poblados del país y eso representa una gran ventaja”, señaló.
Repunte
De acuerdo con las mediciones efectuadas durante los nueve días de la Feria, la asistencia de público habría llegado a una cifra de entre 43.500 y 45.000 personas, lo que representa un crecimiento cercano al 50% con respecto a las 30.000 de años anteriores.
Cuadra considera que incluso esa estimación es conservadora, si se toma en cuenta que, debido a las características de la Antigua Aduana, que tiene numerosos puntos de entrada, es muy probable que se haya dado un subregistro de ingresos.
Un total de 68 expositores, entre librerías, editoriales y autores autopublicados llenaron todos los espacios disponibles del centro ferial, con una variada oferta de títulos.
Algunos de ellos, que expresaron satisfacción con los resultados, aseguran haber hecho ventas hasta un 100% mayores con respecto a la última feria, que se realizó en el Centro de Convenciones en Heredia.
“La visitación fue muy buena, incluso diría que excelente. La afluencia de público era notablemente mayor que la del año pasado en el Centro de Convenciones. Y en cuanto a ventas, en nuestro caso fue más del doble”, afirmó Marvin Villegas, promotor de la Editorial del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC).
José Pablo Hernández, gerente de la librería El Librero Pandeado, aseguró también que las ventas fueron muy buenas. “Nosotros superamos la inversión en el primer fin de semana, una gran diferencia con otras actividades en las que hemos estado recientemente”.
La editorial Uruk estima que sus ventas durante esta feria experimentaron un crecimiento cercano al 25% con respecto a ediciones anteriores.
Un aspecto subjetivo
Hay otros aspectos que no se pueden expresar con números, pero que pueden ser tan significativos como la visitación o las ventas y uno de ellos es el ambiente de entusiasmo que se vivió en la FILCR-2026, señaló el presidente de la CCL, Oscar Castillo.
“

Los pasillos resultaron estrechos para contener la circulación de público.
Y a ese ambiente contribuyeron tanto los visitantes como los expositores. Nosotros nos esmeramos en presentar una oferta de calidad, muy atractiva, y el público correspondió a ese entusiasmo llevando las compras a nuevos récords”, señaló el dirigente gremial.
“Hay otra repercusión que producen las ferias y una de ellas es la externa. La Feria del Libro de Costa Rica ha ido ganando prestigio internacional y cada vez hay más interés de la industria editorial de otros países de ser invitados a la FILCR. Este año tuvimos a Guatemala con una magnífica representación y ya para el año próximo tenemos otro países grande Latinoamérica que está pidiendo ser invitado especial”, reveló Castillo, aunque no quiso adelantar a qué país se refería. “Esto refleja que la FILCR fue un éxito y que eso no pasó inadvertido”.
Lo que hay que mejorar
Aunque las ventajas de realizar la feria en la Antigua Aduana fueron muchas e importantes, nuestros entrevistados estuvieron de acuerdo en que hay aspectos que podrían mejorar muchísimo.
“Yo creo que aún con las limitaciones de espacio que tiene esta sede, hay muchas cosas que se pueden mejorar para que visitar la Feria del Libro sea una experiencia cada vez más agradable”, explicó el productor del evento, Alexander Cuadra.
Una de ellas es establecer acuerdos con los estacionamientos cercanos a la sede para que, tanto expositores como visitantes, puedan llevar sus vehículos y dejarlos en lugar seguro. Complementariamente, se podría contratar un servicio de transporte de corto recorrido para llevar a los visitantes hasta la sede.
Algunos expositores, como Hernández, lamentaron que el servicio de comidas no fue de la mejor calidad, pero los precios muy altos. “Realmente, los precios eran astronómicos. Nosotros decidimos traer la comida de la casa”, apuntó.
Villegas llamó la atención sobre el hecho de que algunos puestos fueron afectados por goteras, incluido el del país invitado (Guatemala), lo que es sumamente delicado en una actividad en la que se manejan miles de libros. “Hay que prever que no se vuelva a dar incidentes como este”, recomendó.
El buen funcionamiento de los servicios sanitarios, la limpieza permanente y la disponibilidad de papel higiénico y jabón no fueron las notas dominantes en la pasada feria, señaló el promotor del TEC.
Otro de los señalamientos es que no se debe programar varias actividades como conferencias, mesas redondas o presentaciones de libros en la Casa del Cuño, en forma simultánea como se hizo esta vez, pues eso produce un ruido exagerado que malogra la actividad para todos.
En resumen: lo bueno es que la mayoría de los aspectos positivos de la actividad pueden mantenerse e incluso superarse y que los negativos se podrían resolver, al menos en una buena medida, con previsión e imaginación.






