Edith Pérez: Redescubrir el amor en tiempos de desamor
Edith Pérez es una escritora osada. En eso no tiene tanto que ver su estilo agradable y fresco, sino más bien su coraje. Ella se atrevió a posicionar el tema del amor en un mercado literario costarricense en el que abundan la ciencia ficción, la novela noir de corte policíaco, los cuentos y la poesía.
Por Otto Vargas (*)
Esta inquieta educadora, representante de “la nueva movida criolla” (de la que forma parte una interesante camada de plumas femeninas), apostó por retomar un género que dominó gran parte del siglo XIX de la mano de exponentes como Emily Brontë (tan de boga en 2026 por la nueva versión cinematográfica de “Cumbres borrascosas”), Jane Austen, Gustave Flaubert y el mismísimo León Tolstói. Así como ellos lo hicieron alguna vez, los textos de Edith giran en torno al amor.
Lo evidenció en 2023 cuando presentó a la comunidad literaria “Te presento un amigo” y conocimos a Meredith Merquel, la protagonista principal. Volvió a la carga en 2025, esta vez de la mano de “Café Libertad” (Editorial ABYAD), en la que conocemos a Millie.
Ambas obras guardan paralelismos: las estelares son mujeres que sobreviven a cataclismos amorosos cuyas vidas “reseteadas” encuentran un punto de inflexión, la primera por un manuscrito y la segunda por una carta anónima que llega desde la capital del romanticismo: París. (¡Basta de spoilers!).
“Soy de la creencia de que debemos escribir desde el corazón. Crecí leyendo historias de todo tipo, pero me parece que la realidad del mundo nos abruma día a día y, a veces, perdemos el verdadero norte de nuestra existencia: el amor; lo que es realmente nuestra esencia”.
En sus obras hay temas recurrentes: el duelo emocional, la sanación interior, la esperanza y el amor propio que se entremezclan con tazas humeantes de café y, por supuesto, libros. En el arco argumental de sus novelas no son necesarios bruscos giros para atenazar la atención del lector. Edith logra una calidez y una cercanía que desatan sentimientos en los lectores, tocan fibras y cautivan. Sus personajes son humanos… bastante humanos.
“A nivel mundial, la novela romántica contemporánea es la más vendida, tanto como las comedias románticas de Hollywood, pero ese punto de introspección que puede producir un libro y ese conectar con emociones propias y ajenas algunas veces se omite. Eso es lo que intento hacer por medio de lo que escribo: incomodar un poquito al lector para que se encuentre con esas emociones que no ha reconocido y que también reconecte con esos sueños e ilusiones que son el combustible para seguir adelante”.
Pérez no está sola en su aventura literaria. Otras jóvenes plumas criollas, como Laura H. Zúñiga (premio Aquileo J. Chavarría) y Fátima Agüero, se atreven a seguir la senda por la que transitaron (y transitan) las grandiosas Yolanda Oreamuno, María Montero, Tatiana Lobo, Anacristina Rossi y nuestra “internacional” Catalina Murillo, por mencionar algunas de las más destacadas de este terruño.
“Históricamente, las mujeres contaban historias por medio de bordados, tejidos, canciones de cuna y publicando bajo pseudónimos. Ahora nos damos cuenta de que siempre hemos tenido a mano una pluma y que podemos usarla. Sabemos que escribir desde nuestra sensibilidad y perspectiva también es valioso. El mundo necesita escuchar esas historias que antes se encerraban en un núcleo pequeño y hoy tenemos la dicha de compartir. Siento que, por alguna razón, mis libros eligen a qué manos llegan y la persona que a llega a leerlos es porque necesita conectar con alguna parte del mensaje que esa historia transmite”.

¿Vale la pena escribir sobre el amor en tiempos de desamor? Edith está segura de tener una respuesta. Después de todo, quienes hemos molido zapatos en los caminos de la literatura sabemos que toda obra, por más fantasiosa que sea, deja en evidencia trozos del alma de quien la escribe.
“Considero que son tiempos en que nos hemos perdido entre tanto que hacemos. En cuanto a qué tanto hay de autobiográfico, puedo decir que solo alguien que ha atravesado el camino, puede contarlo. Mis historias están escritas con el fin de que quienes no se han atrevido a hablar de lo vivido se sientan acompañados. Yo tengo la dicha de escribir y poder convertir el dolor y la alegría en arte. Por eso quiero que, acompañando a mis personajes en sus travesías, los lectores se atrevan a dar el paso que necesitan para lograr un cambio, tomar decisiones, poner límites, soñar en grande y darse el valor que realmente tienen”.
Incansable, como lo ha demostrado en el último quinquenio, la tenaz escritora no se detiene. Trabaja en su tercera novela, “la que cierra la serie”, reconoce. Esta vez conoceremos a dos protagonistas.
“¿Qué mensaje le darías a esa joven que sueña con escribir, pero no se atreve?”, le pregunto.
“Le diría que lea “Te presento a un Amigo”. Yo también fui ella, de algún modo. Me atreví a escribir desde muy niña, pero dudaba de mis habilidades; temía las críticas. Le diría: ¡Escriba; no se rinda a la primera! El don de poner en palabras escritas lo que sentimos, imaginamos, crear mundos y heredar historias no lo tiene cualquiera. De verdad, cada palabra de nuestros libros vale la pena”.
Edith Pérez M. es una escritora costarricense nacida en San José. Creció entre páginas de libros y fue ahí donde empezó su fascinación por escribir. Educadora de profesión, es perseverante, soñadora y apasionada de la literatura.
Aparte de las dos novelas, fue la acreedora del primer lugar del Premio Jorge Volio 2023 en letras, otorgado por el Colegio de Licenciados y Profesores por la fábula «La oruga sabia».
(*) Otto Vargas es periodista y escritor costarricense.



